Con vocación de reciclador electrónico (elcolombiano.com)

Natalia Estefanía Botero, elcolombiano.com, 2 de marzo de 2009

En abril comenzará a funcionar en Rionegro una planta de transformación de residuos electrónicos, que hace parte de la empresa E-cycling. Su fundador, Esteban Jiménez, cree que la “minería urbana” genera dividendos.

No es un ecologista a ultranza -de esos que se van a perseguir ballenas para salvarlas-, ni tampoco un ingeniero que se engolosina con el proceso. Su tema es buscar soluciones. En este caso el de la basura electrónica.

Pragmático y con argumentos, Esteban Jiménez Roldán ha ido armando su cuento de E-Cycling, una empresa de gestión de residuos electrónicos, cuya planta de transformación comenzará a operar en Rionegro, en abril próximo.

De acuerdo con sus cálculos, en Colombia se generan más de 20 mil toneladas de “chatarra” tecnológica por año.

Y si se va al detalle, 660 mil PC que podrían haber quedado obsoletos en 2008, representan alrededor de 60 mil metros cúbicos al año de residuos para disponer.

Del tema de la basura electrónica no se salva casi nadie: primero, porque todos de alguna manera somos consumidores de dispositivos, aunque no se tenga un celular. De hecho, un sensor de iluminación ya clasifica en el tema.

Y, segundo, porque la tecnología está diseñada para ser, cada vez más pequeña y más barata, con lo cual se vuelve rápidamente obsoleta.

Pero, mientras se usa, la tecnología no es tóxica, como sí lo es cuando se deshecha de forma no adecuada.

Esa es la gran paradoja, dice este ingeniero Ambiental de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, pues mientras una pantalla LCD de PC, puede ahorrar energía, al echarla en un basurero, puede envenenar literalmente el ambiente.

Plomo, estaño, cadmio y mercurio, entre otros componentes, son los mayores contaminantes, en especial cuando entran en contacto con fuentes de agua y la tierra.

Incluso, se convierten en letales cuando se incineran, una de las prácticas más frecuentes que utilizan algunos recicladores informales, con el fin de depurar el metal para poderlo revender.

A la hora de quemarlo, inhalar el gas que emana puede ser, de hecho, altamente tóxico.

Por ahora, planea comenzar una primera fase de operación que se orienta al sector empresarial, y de acuerdo con su plan de negocios, en 2011 llegaría al mercado doméstico (usuario de hogar) y en el 2014 entraría de lleno en la remanufactura de celulares.

Cree que ahora no existe cultura de reciclaje, pues a veces se prefiere tener equipos guardados, por años, con lo cual se generan altos costos de inventario. Lo que él llama “los pasivos ambientales”.

O se toman decisiones que resultan ser paños de agua tibia, al revenderlos a empresas que hacen alguna parte del proceso, pero que no resuelven el asunto en su totalidad.

Por ello, cree que existe espacio para “cerrar el ciclo”, y que además de que la infraestructura genere valor cuando está en uso, también lo haga cuando se deseche.

“No es sacar la basura, sino valorizar los residuos”, dice con convicción.

Así, se propone empezar el trabajo en el lugar donde para otros ya no existe sino basura. Un tema que en el mundo se ha denominado como “minería urbana”, y que él retoma con la pasión de encontrar una solución a un problema que se desborda en el mundo.

Artículo en elcolombiano.com

Publicado en: Colombia, Noticias

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